John Locke ejerció una gran influencia en la teoría política, al
defender los principios de la monarquía constitucional frente a cualquier tipo de poder
monárquico absoluto. El modelo inglés fue el ejemplo a seguir por los liberales. Dentro de
la filosofía política de John Locke, el Estado propuesto es el Estado liberal, donde la
intervención de estatal tiene que ser mínima y donde el soberano del poder político es el
pueblo el cual incluso tiene derecho a la rebelión. Dentro de la doctrina de Locke se
identifica la idea de que la condición humana dotó a los individuos de ciertos derechos
inalienables que no pueden ser violados por ninguna autoridad terrenal. Locke también
sostuvo la separación de los poderes dentro del Estado, respetó la libertad religiosa y apoyo
la separación de la Iglesia y el Estado.
La obras de Locke se convirtió en su época en una especie de justificación para la
revolución que se había llevado a cabo, “después de la Revolución Gloriosa el Parlamento
se convirtió en soberano e Inglaterra prosperó. Fue una victoria conjunta de los principios
whig y del pragmatismo tory. Los dos Tratados sobre el gobierno civil de John Locke
dieron a estos hechos una atractiva justificación teorética.”
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